Una mirada amable para cerrar el año sin exigencias
- Constanza Alaye

- 23 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Que el descanso también sea una forma de avanzar.
Cuando el fin de año no se siente como un cierre
Hay momentos del año —especialmente hacia el final— en los que aparece una sensación compartida: la idea de que deberíamos hacer un balance. Revisar lo logrado, lo pendiente, lo que faltó. Como si el tiempo tuviera que cerrarse prolijo, ordenado, con conclusiones claras.
Sin embargo, muchas personas llegan a fin de año con cansancio emocional, con cosas abiertas, con preguntas sin responder. Y eso no habla de fracaso. Habla de haber estado sosteniendo más de lo que se ve.
El descanso como necesidad emocional, no como premio
Quizá este tiempo no venga a empujarte hacia adelante, sino a ofrecerte una pausa distinta. No una pausa que abandona, sino una que cuida.
En terapia vemos con frecuencia cómo el cuerpo y la mente permanecen en alerta durante largos períodos. Descansar, en esos casos, no es detenerse: es permitir que el sistema interno baje la exigencia, aunque sea un poco.
El descanso emocional no siempre se parece a no hacer nada. A veces es dejar de exigirse respuestas inmediatas. A veces es aceptar que hay procesos que todavía están en movimiento.
Procesos internos que no se apuran
Hay duelos, cambios y reorganizaciones internas que necesitan tiempo.
Silencio.
Amabilidad.
No todos los fines de año vienen a cerrarse.
Algunos vienen a acomodarse.
Y forzar conclusiones puede generar más presión que alivio.
Avanzar también puede ser bajar el ritmo
Tal vez avanzar hoy no sea hacer más.
Tal vez sea escuchar mejor.
Dormir un poco más.
Decir que no sin culpa.
Bajar el ritmo como forma de cuidado.
Que el descanso también sea una forma de avanzar.
Una forma posible.
Humana.
Honesta.
No para llegar a ningún lado en particular,
sino para estar un poco más presente
en el lugar en el que ya estás.
Gracias por leer :)
Lic. Constanza Alaye
Psicóloga – Especialista en Trauma y EMDR
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